Premio Rehabilitación y restauración 2025
TELÓN DE FONDO . Murcia
descripcion fotos
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Arquitecto:JUAN ANTONIO SÁNCHEZ MORALES

Telón de fondo

Era 1890 cuando Mariano Palarea, ilustre personaje local, le compró a la Casa de Alba, de la que era administrador de sus bienes en Murcia, el Señorío de La Alberca. Para, a continuación, iniciar la promoción de lo que probablemente sea la primera urbanización residencial de Murcia. Y allí, en las parcelas habilitadas, se irán construyendo unas casas austeras, elegantes y bien integradas en una frondosa pinada.

Una de esas casas originarias llegará a la actualidad saturada de reformas caóticas y en completo estado de ruina, lo que no impedirá que una familia se entusiasme con la idea de vivir en ese microcosmos tan particular que constituye este área residencial. Se pedía, y se podría, haber derribado todo lo existente, partir de cero, pero se defendió la idea de ofrecer un testimonio de los orígenes ya apuntados, que se aceptó siempre que se complementara con lo necesario para poder cubrir la totalidad de las necesidades familiares. 

En consecuencia el proyecto combinará una estrategia de recuperación de la construcción originaria, con otra de nueva construcción que acompaña y complementa. Elementos viejos y nuevos que si bien debían distinguirse, tampoco necesitaban enfrentarse. La obra será un tránsito suave de tiempos, que incluso afectará a los propios planos horizontales sobre los que se despliega. Una secuencia básica del tránsito sería la siguiente:

1. Una primera construcción, evocando casetas de playa, permite atender las visitas. Se recubrirá exteriormente de espejo con propósitos de camuflaje.

2. Un tránsito escalonado y acristalado te eleva unos peldaños para acceder a la construcción original, cuidadosamente rehabilitada, que se destinará al programa común de la familia: estar, chimenea, cocina, comedor.

3. Una rampa de más longitud permitirá salvar un nuevo desnivel que te lleva al pabellón de estancias. Es una familia compuesta por padres cuyos hijos ya tienen sus propias familias, por lo que esta pieza persigue, funcionalmente, cierta condición hotelera, y, visualmente, la mayor neutralidad para que el protagonismo del conjunto lo asuma lo rehabilitado.

4. Bajamos, ahora un gran porche diáfano protegerá los vehículos en el día a día, pero, sobre todo, permitirá el desarrollo puntual de acontecimientos sociales familiares, muy facilitados por una segunda cocina oculta tras un largo armario.

5. Y si ahora bajamos un poco más: un local, de nuevo diáfano, acogerá una sala donde los padres encontrarán refugio para lo más personal.

6. Envolviendo todo: un jardín, que conserva todos los pinos que hemos sido capaces de esquivar y que quiere ofrecer una flora propia de la ladera que ocupamos. 

Dos observaciones finales:  

a) El reportaje fotográfico se realiza tras la ocupación familiar de la vivienda, renunciado a la más mínima manipulación de objetos y ambiente interior. Un manifiesto rechazo al shooting.

b) Desde el principio se sostuvo que el frente del cuerpo trasero debiera operar como un telón de fondo del edificio principal, pero no fue fácil cerrar una solución. Con una celosía inventada a partir de ladrillos de Valentín encontramos el dispositivo que comunica el compromiso sostenible que nos moviliza.