Impasse &
tratamiento
Cambiar
la perspectiva. La narrativa de este proyecto rompe con la rigidez habitual de
las clínicas dentales, donde la repetición de boxes tiende a despersonalizar
los espacios. Aquí, la privacidad inherente a cada gabinete odontológico, así
como a los servicios auxiliares (sala de esterilización y ortopantomografía),
se combina con un enfoque que convierte al área de circulación y espera en el
verdadero corazón del proyecto.
La
recepción, la sala de espera y las circulaciones generales se diseñan como un
continuo espacial fluido, que desdibuja las fronteras funcionales tradicionales
mediante una geometría curvilínea y orgánica. Las aristas desaparecen, y en su
lugar, surgen superficies sinuosas que generan un movimiento natural y casi
terapéutico, envolviendo al usuario en una atmósfera de calma desde su entrada
al espacio. Este impasse previo al tratamiento odontológico busca transformar
la experiencia en un recorrido de relajación, desde la intensidad del exterior
hasta la serenidad del interior.
El
contraste entre las líneas curvas de los espacios comunes y la geometría
paralelepipédica de los gabinetes especializados enfatiza la dualidad del
proyecto. Mientras las áreas públicas se configuran como un espacio escultórico
y teatral, los gabinetes ofrecen privacidad en una escala más íntima y
contenida. Este recorrido se refuerza con un juego de luz progresivo que
acompaña la transición: desde la apertura y luminosidad del acceso, con toda la
altura del local expuesta, hasta la penumbra y la atmósfera recogida de los
gabinetes.
La
fachada se libera y se abre por completo al exterior, permitiendo que el
proyecto dialogue con la calle y genere un vínculo visual y funcional entre
ambos. Este gesto convierte el espacio de acceso en una extensión del entorno
urbano, mientras que el interior, con una paleta cromática limitada y texturas
cuidadosamente seleccionadas, simplifica la percepción del espacio y lo dota de
rotundidad.
Fluyendo de lo amplio a lo íntimo, de la luz al sosiego de la penumbra, la propuesta dibuja una experiencia que trasciende el estereotipo de una clínica dental. Es un delicado equilibrio entre opuestos: la contundencia que impacta y la suavidad que acoge, la apertura que invita y el refugio que protege. La luz, orquestada con precisión, se erige como el hilo conductor que teje el espacio, creando una atmósfera singular y serena que reinterpreta la conexión entre el diseño, la función y quienes lo habitan.